lunes 5 de abril de 2010

Coming back to life

"Lost in thought and lost in time
While the seeds of life and the seeds of change were planted
Outside the rain fell dark and slow
While I pondered on this dangerous but irresistible pastime
I took a heavenly ride through our silence
I knew the moment had arrived
For killing the past and coming back to life"

martes 10 de marzo de 2009

¿Dónde estás?

lunes 15 de diciembre de 2008

Esencia

(Es un cuento para el curso de lenguaje, si prefieres obvialo y lee la siguiente entrada)


Guillermo despertó. Estaba en su cama, ese era su cuarto. Se levantó y fue al baño. Encendió la luz para ver mejor. Vio a alguien en el espejo. En donde debía estar el reflejo de su rostro estaba un perfecto extraño. Se asustó y estuvo a punto de gritar, pero algo lo contuvo. Si bien no podía reconocer el reflejo en el espejo, tampoco podía recordar su rostro. El rostro que había tenido desde la adolescencia había desaparecido de todo recuerdo. No recordaba su peinado, tampoco la forma de su nariz o el color de sus ojos. Se sintió frustrado. Frente a él, un hombre barbudo y desaliñado lo miraba asustado.

No desesperó, siempre había tenido una explicación razonable para todo. Pensó en lo que hizo la noche anterior. Recordó que había estado con sus amigos bebiendo. Recordaba el lugar, la música y la marca de las botellas. No recordaba el rostro de sus amigos. Recordaba quienes eran, sus nombres, la ropa que llevaban ese día. Pero no recordó sus rostros. Trató de darse ánimo diciéndose que había tomado demasiado y que de seguro era algún efecto del alcohol. Sabía que no tenia sentido, era un pensamiento idiota, pero se sintió reconfortado por un momento. Lástima que no duro tanto como hubiera deseado.

Resignado se vistió. Salió de su cuarto, fue a la cocina. Vio a su hermana. O al menos pensó que era su hermana. Esa era su ropa, pero no sabia si ese era su pelo. Estaba de espaldas preparando café, se veía algo preocupada. La llamo por su nombre, su voz le pareció rara pero no tenia con que compararla. Tampoco la recordaba. Ella volteó, y dio un grito entrecortado. Lo miro y solo atinó a decir. “¿Guillermo?”. Guillermo no supo que responder. La miro a los ojos y no hizo falta más. Pese a que no recordaba como eran sus ojos, no le fue difícil encontrarla en aquel par de ojos verdes. Se quedaron en silencio un momento, estudiándose el uno al otro, como tratando de encontrar algún rasgo familiar. Algún recuerdo.

Tomaron desayuno aún mirándose, conociéndose, descubriéndose, tratando de recordar. Finalmente Guillermo se atrevió a preguntar. “¿Qué nos ha pasado?”. Sabía que no habría respuesta, pero no podía seguir con la duda. Ella lo miró. “No lo se” murmuró, “no lo entiendo”. Volvieron a callar.

Guillermo prendió el televisor. En lugar del noticiero habitual estaba dando una repetición de un dibujo animado antiguo. Guillermo cambió de canal intentando hallar una respuesta. Fue inútil. No había un solo programa en vivo. Solo retransmisiones.

No aguantó más, salió de su casa. Su hermana prefirió quedarse. Tenía miedo.

En la calle, solo vio extraños. No es que conociera a mucha gente por su barrio de todas formas. Había pocos carros en la calle. Casi ningún bus, tampoco taxis. Siguió caminando, en dirección a su oficina. Quedaba lejos, pero no había medio de transporte.

Escuchó un carro, era un taxi. Lo detuvo. “¿A Miguel Dasso?” “15 soles” Subió. Era el doble de lo que solía pagar pero no le importo, no estaba para juegos. Durante todo el trayecto no dejo de mirarse en el espejo. El taxista manejaba sin cuidado, se veía distraído. Guillermo le preguntó si estaba bien. El taxista respondió que sí, pero que en la mañana había tenido un inconveniente. Guillermo no preguntó nada más. Llegaron rápido, había poco tráfico.

En la puerta del edificio esta parado un portero. Podría ser cualquiera. No había forma de reconocerlo. El portero miró a Guillermo. Era evidente que este no sabía que hacer.

Guillermo lo saludó, como saludaba al portero todos los días. Este le devolvió el saludo y le abrió la puerta. En la cara del portero se notaba que frente a él tenía un perfecto extraño. Guillermo no reparó en ello y entró sin más. Tomó el ascensor. Estaba vacío.

Cuando Guillermo entró a la oficina nada parecía extraño. Los pasillos despejados como siempre, ruido de conversaciones telefónicas y de teclados. Todo parecía normal. Marcó tarjeta. Caminó lentamente a su cubículo, y pudo ver a un grupo de desconocidos trabajando en donde usualmente estaban sus compañeros de oficina. Intuyó que eran ellos mismos. Llego a su pequeño espacio de trabajo, se sentó y empezó a trabajar como si nada hubiera sucedido. A la hora de almuerzo uno de los tantos desconocidos se acerco a su cubículo y le dijo, como dudando, si quería ir a comer al restaurante de en frente con un grupo de la oficina. Guillermo dio un rápido vistazo al foto check que colgaba del cuello del extraño. Leyó el nombre de un amigo. Aceptó.

En el restaurante estaba reunido, en una mesa grande, el grupo de siempre. El grupo que el día anterior había estado bebiendo hasta muy entrada la noche. Todos estaban callados, como preocupados por algo, pero nadie decía nada. Guillermo se sentía alarmado, deseaba gritar, decir algo, preguntar que era lo que pasaba. Pero no podía.

No quería ser visto como un loco. Un grito rompió la atmósfera de silencio que reinaba en el restaurante. Por la ventana vieron a un hombre correr mientras gritaba pidiendo alguna explicación. Las mujeres del grupo rompieron a llorar. Los hombres las reconfortaban diciendo que todo estaba bien. Que no pasaba nada. Guillermo no aguantó y se fue. Quería averiguar que pasaba.

Salió a la calle, y vio que el hombre que hace un instante corría estaba tirado en el piso. Alrededor de el un charco de sangre. Un policía lloraba en silencio al lado del cadáver.

Al parecer, no pudo soportar la pregunta del “loco”. Era mejor pretender que nada había cambiado. Que todo seguía igual. Guillermo pensó en el muerto. Había muerto por ser el único con valor suficiente como para reconocer que algo estaba mal. El policía seguía al lado del cadáver pero ahora una multitud lo consolaba. “Era necesario” decían. “No era más que un loco”.

Guillermo regresó al restaurante. Ahora sabía que de nada valía saber la verdad. Tenía miedo. Se imaginó a si mismo tirado en la acera, sangrando. Se alegró de no haber preguntado. No tenía sentido reparar en lo extraño de la situación. Después de todo, solo habían perdido el rostro. Nada más. Seguía siendo el mismo Guillermo de siempre. Todo era igual. Solo la gente era diferente. La vida seguía, todo seguía. A nadie le importaba. Se dio cuenta de que no habría mas diferencia.

Siguió trabajando toda la tarde como si nada hubiera sucedido. Regresó a casa en micro como lo hacia todas las tardes. Se bajó en el paradero. Cuando estaba a una cuadra de su casa notó que algo andaba mal. Había un tumulto y una ambulancia. Reconoció a su hermana. Ella tuvo el valor de preguntar.

So payaso

Hoy escribo porque siento la necesidad de hacerlo. No me importa tu opinión, tampoco la del resto.
Hoy escribire lo que me venga en gana y no me preocupare por lo que puedan pensar de mi al leer este escrito. Hace mucho que no escribo, siempre escapo de ello, producto de mi personalidad ultra crítica prefiero no escribir para evitar sufrir críticas después. Cambio de canción , esta me encanta pero la anterior me empila más. ¡Bah! Ya fue. De todos modos no son muchas canciones, de seguro se pondra de nuevo sola dentro de un momento. Escuche este grupo, extremoduro, por primera vez en un campamento en cieneguilla cortesía de momo.

Tal vez publique el cuento junto con esta entrada. No sería mala idea. Verano otra vez, este año se paso rápido. (Al menos en mi blog) Pensamiento libre, me da ganas de jugar un cadaver exquisito, pero requiero de mucha más gente. Joder que bueno es este grupo. Cada vez veo que más gente bloggea, más aun se esmeran en bloggear. Ponen imágenes, modifican el texto. Pienso que podría ser bueno que lo hiciera, pero me retracto. Prefiero la sobriedad en el diseño.

Diseño: me encanta. No me dedicaría a él pero si lo aprecio. La casa de mateo es un buen ejemplo de lo que me gusta, la sala-comedor del antiguo depa de yoyo tambien. Arquitectura simple y moderna. Paredes lisas, blancas, color cemento. Y cuadros "antiguos" con marco de pan de oro. Pinturas claro, nada de esas imagenes impresas de cuadros famosos cuyo nombre no recuerdo.
El diseño industrial aun más. muebles, artefactos, sencillos funcionales y bellos. ¿Hay mejor combinación?

Aunque en cuanto a cafeteras, debo reconocer que me encantan esos gigantes de bronce que se ven en las cafeterias italianas. O las maquinas de espresso que uno encuentra en las cafeterias italianas mas modernas; cuadradas y coloridas, naranjas y rojas, colores vivos y metalicos hasta cierto punto. Un gigante para conseguir una pequeña taza de delicioso café. A veces creo que soy un poco snob, me ruborizo en silencio y me rio para dentro. Cómo ahora.

Soy algo melomano, algo gamer, algo friki, aficionado a los deportes y al buen comer. Me rijo por una doble moral aplicable segun el caso. (Pero la ética de alumno jesuita no me la quita ni el Dios en que no creo).

Soy algo obsesivo y no me gustan los finales, tengo más de un juego esperando ser acabado y puedo repetir una canción una y otra vez para sacarle todas las notas. Hace calor y sudo, la superficie de mi escritorio esta pegajosa, hace mucho que nadie pasa un trapo por aquí. Es dificil hacerlo, suele ser un desastre y nadie quiere arreglarlo.

No se si acabar la entrada aquí, parece estar algo completa, ya sabes algo más de mi. Esta por terminar la canción le dare otra vuelta, publicare la entrada, subire el cuento, procrastinare otro rato, me desvelare, no puedo dormir, quiero salir, So payaso!

jueves 21 de agosto de 2008

Retro 1

Julio del 2002
Último día de clases del 1er semestre, estaba en 5to de primaria. Tras la ceremonia por fiestas patrias, al fin libres. Reunión frente al cuarto scout, esperar el bus y que mi mamá me traiga el maletín. Amarrar los bultos en el techo de la couster y tradicional oración con el hermano arias. Partimos...
Pasamos no recuerdo por donde exactamente, supongo que por evitamiento o que se yo. Fonchy y chuein cantando "tengo una hormiguita en la orejita..."; Trucu parando una combi para llevar los bultos que con las justas se sostienen. En algún momento nos enseñan a cantar " A cantar a una niña yo le enseñaba..." Salimos de la ciudad, unas pozas medias, chacras y río. Orlandini me cuenta un chiste, Felipe escucha radio filarmonía.

Llegamos casi al anochecer, o al menos a esa hora levantamos las carpas; Las coleman conocidas como iglús. No veo mucho, voy a por mi linterna. Chuein cuida las cosas, me pregunta que hago ahí, pregunta mi nombre, conocí a Diego. Formamos y no puedo dejar de ver el cielo, la luna gigantesca y majestuosa, el cielo despejado. Millones de estrellas encima de nosotros. A dormir.

A este campamento no fueron los que entonces eran de mis mejores amigos, y que además eran los que más autoridad tenían en la patrulla: Giovanni y Momo (quien entonces no era Momo sino Navarro), creo que fue esto lo que hizo especial a este campamento. Eramos Ro, Orlandini, Alas, Paulo, Gutti, Felipe y yo. Patrulla Dragones, siempre listos!

No estoy seguro si el primer día fue la caminata, supongo que sí. Los eventos a continuación pueden no mantener el orden correcto, si alguien lo recuerda o conserva el programa que por favor me lo diga. Antes de la caminata recuerdo recolectar botellas para llevar el agua (con 2 gotas de yodo para desinfectarla), e incluso hacerme con una soguilla para hacer una especie de porta botellas. La caminata empezó tranquila, la primera dificultad fue quizás una pequeña subida algo empinada que nos ahorraría una larga vuelta. Orlandini me ofrece usar su inhalador, le digo que no es necesario pero insiste, cedo, es mejor no arriesgar. Me mantengo delante cerca a chuein y a Jose Luis. Pasamos por lo que parece haber sido una granja de pollos, está quemada. Jose Luis nos dice que probablemente fue para matar todos los bichos que pueden haber quedado.

Fonchy, quien iba detrás cerrando el grupo, se comunica por radio para decir que alguien se siente mal y que si le pueden alcanzar un inhalador. Sigue el camino. Llegamos a un punto crucial de la caminata. Chuein, que se había adelantado, nos ofrece una ruta distinta a la programada, alejada del camino y a campo traviesa. Pese a la amenaza de ser apedreados por campesinos, o atacados por animales salvajes (o quizás no tan salvajes) nuestro espíritu aventurero pudo más, y seguimos a chuein.

Las aguas del rió canta (si es que se llama así, en todo caso así lo llamamos nosotros) sirvieron para refrescarnos y aliviarnos la sed. Ahora que lo pienso ese rió debe haber estado muy contaminado. En algún punto llegamos a un remanso, el agua era helada. Creo que solo Granda se bañó. Los de "apoyo" (rovers) iban en ropa de baño de distintos colores, polo blanco, la pañoleta a la cabeza. Los admiré por eso, y desee llegar a ser así algún día.

Horas de caminata y llegamos a unos toboganes de hierba. Saltamos un muro y ahí está. El árbol por el que cruzaríamos el río. Con unas cuerdas (Eddie al río) nos las arreglamos para cruzarlo. Granda lo cruzó a nado, ve tu a saber. Jose Luis trepó el cerro se amarro una cuerda a la cintura y nos ayudó a trepar. Solo sostente de la soga si es necesario decía el gomi (o tal vez fue el cosa). Jose Luis le prestó un polo seco a Granda y empezamos el regreso. Un heladero nos había venido siguiendo desde mucho antes de que nos alejáramos del camino, incluso nos ayudo con los retrasados, y cruzó el río como un experto cargando su caja de helados. Trepó el cerro de igual manera. Era aquí cuando recién le podíamos comprar.

De regreso la mayor anécdota fue quizás que nos cruzamos con un toro, todo lo demás tranquilo.

lunes 3 de marzo de 2008

La noche huele a mar...

La noche huele a mar.....Pese a estar a kilómetros de la costa, la noche huele a mar... Se que no es del todo raro; Lima es una ciudad costera, pero la noche huele a mar... Y el olor rompe los esquemas de una noche más, mi última noche de vacaciones de verano escolares, vacaciones que siempre recordare, exactamente por la ausencia de mar; Y aún así, la noche...Me tortura con sutileza, me recuerda mi estupidez, me llama a disfrutar la vida, me transporta a otro lugar, me sumerge en lo profundo, en la oscuridad del mar, mar que amo, mar que odio, mar que temo, mar que desafío, amparado por la noche;Y...La noche huele a mar.

sábado 26 de enero de 2008

Canción de cuna para un bohemio

Son las 5 de la mañana y no puedo dormir aun, cuando muchos se están levantando yo aun no puedo conciliar el sueño, aparentemente la noche es mi momento, en el mes que va de vacaciones aun nada resaltable a ocurrido, vivo presa de la monotonía, el aburrimiento y el calor. Además del calor los bichos en general se me hacen insoportables, polillas, mosquitos, moscas, y termitas me joden revoloteando por ahí, pero si hay algo que me molesta sin medida son las cucarachas...asquerosas criaturas que se arrastran por las alcantarillas aumentándose de sabrá dios (MEV) que cosa, no entiendo su función en el universo.

Ultimamente, el verano me agrada cada vez menos, años atrás solía amar el verano, lo esperaba durante todo el año escolar como una gran liberación, playa, mar, sol, etc...Pero ahora no lo se, simplemente ya no lo disfruto como antes, todo lo contrario, estoy extrañando el invierno, la brisa fría y húmeda en las mañanas, la llovizna, la neblina....

El cielo de Lima es detestable, nubes de mierda, que no sirven para nada, si al menos estuvieran cargadas de lluvia o aparecieran durante el día para aliviarnos del sol, en cambio aparecen solo de noche, reflejando la luz del alumbrado publico dándole al cielo un color anaranjado, sin gracia, escondiendo tras de ellas las estrellas, que cuando aparecen se puede ver timidamente a algunas de ellas brillar por ahí...extraño el cielo de canta, iría solo para ver el cielo durante la noche y el amanecer por la montaña...

Mañana iré a la playa como siempre, me veré obligado a estrenar el nuevo corcho, no es que no quiera porque de tener ganas las tengo, peor no me gusta sentirme presionado, en especial mañana que hay campeonato lo que significa que al no poder correr en el segundo muelle todos irán al izquierdo y para un corcho amateur como yo conseguir alguna ola sera practicamente un milagro.

Una Noche más en la ciudad,
de fondo queda el ruido de algún bar
grumete a la deriva en un tapón de soledad,
que quema el aire y mas.....